LENIN

      ¿Qué hacer?

      Problemas candentes de nuestro movimiento

      V. "Plan" de un periódico político central para toda Rusia

      "El error más grande de Iskra en este sentido –escribe B. Krichevski (R. D., núm. 10, pág. 30), imputándonos la tendencia a "convertir la teoría en doctrina muerta, aislándola de la práctica" – es un "plan" de una organización de todo el partido" (es decir, el artículo ¿Por dónde empezar?). Y Martínov lo secunda, declarando que "la tendencia de Iskra de aminorar la importancia de la marcha progresiva de la monótono lucha cotidiana en comparación con la propaganda de ideas brillantes y acabadas…, ha sido coronada por el plannn de organización del partido, plan que se nos ofrece en el artículo ¿Por dónde empezar?, publicado en el número 4" (loc. cit. pág. 61). Finalmente, hace poco se ha sumado a los indignados con este "plan" (las comillas deben expresar la ironía con que lo acoge) L. Nadiezhdin, que en su folleto En vísperas de la revolución, que acabamos de recibir (edición del "Grupo Revolucionario-Socialista" Svoboda, que ya conocemos), declara que "al hablar ahora de una organización cuyos hilos arranquen de un periódico central para toda Rusia es dar ideas y hacer trabajo de gabinete" (pág. 126), dar pruebas de "literaturismo", etc.

      no puede sorprendernos que nuestro terrorista coincida con los defensores de la "marcha progresiva de la monótona lucha cotidiana", pues ya hemos visto las raíces de esta afinidad en los capítulos sobre política y organización. Pero debemos observar en el acto que L. Nadiezhdin, y sólo él, ha tratado honradamente de penetrar en el curso del pensamiento del artículo que le ha disgustado; ha tratado de responder yendo al grano, mientras que Rab. Dielo no ha dicho en esencia nada y ha tratado tan sólo de embrollar la cuestión, mediante una sarta de indecorosas y demagógicas salidas de tono. Y, por desagradable de ello sea, hay que perder tiempo en limpiar antes los establos de Augías.

        a. A quién ha ofendido el artículo "¿Por dónde empezar?"*


      * En la recopilación En doce años, Lenin suprimió el apartado "a)" del capítulo quinto, insertando la siguiente nota: "En la presente edición se suprime el apartado "a) A quién ha ofendido el artículo ¿Por dónde empezar?", pues contiene exclusivamente una polémica con Rabócheie Dielo y el Bund en torno a los intentos de Iskra de "mandar", etc. En este apartado se decía, entre otras coas, que el propio Bund había invitado (en 1898-1899) a los miembros de Iskra a reanudar la publicación del órgano central del partido y organizar un "laboratorio literario". (N. de la Edit.)
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      Vamos a citar un ramillete de las expresiones y exclamaciones con que ha arremetido contra nosotros Rabócheie Dielo. "No es un periódico el que puede crear la organización del partido, sino a la inversa"… "Un periódico que se encuentre por encima del partido, esté fuera de su control y no dependa de él por tener su propia red de agentes"… "¿Por obra de qué milagro ha olvidado Iskra las organizaciones socialdemócratas, ya existentes de hecho, del partido a que ella misma pertenece?"… "Personas poseedoras de principios firmes y del plan correspondiente son también los reguladores supremos de la lucha real del partido, al que dictan el cumplimiento de su plan"… "El plan relega a nuestras organizaciones, reales y vitales, al reino de las sombras y quiere dar vida a una red fantástica de agentes"… "Si el plan de Iskra fuese llevado a la práctica, borraría por completo las huellas del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia que se viene formando en nuestro país"… "Un órgano de propaganda se sustrae al control y se convierte en legislador absoluto de toda la lucha revolucionaria práctica"… "¿Qué actitud debe asumir nuestro partido al verse totalmente sometido a una redacción autónoma?", etc., etc.

      Como ve el lector por el contenido y el tono de estas citas, Rabócheie Dielo se ha ofendido. Pero no por lo que a él le toca, sino por lo que toca a las organizaciones y comités de nuestro partido, a los que Iskra, según pretende dicho órgano, quiere relegar al reino de las sombras y hasta borrar sus huellas. ¡Que todos los horrores fueran así! Pero hay una cosa extraña. El artículo ¿Por dónde empezar? apareció en mayo de 1901, y los artículos de Rabócheie Dielo en septiembre de 1901; ahora estamos ya a mediados de enero de 1902. ¡En estos cinco meses (tanto antes como después de septiembre), ni un solo comité, ni una sola organización del partido ha protestado formalmente contra ese monstruo que quiere desterrar a los comités y organizaciones al reino de las sombras! Y hay que hacer constar que, durante este período, han aparecido, tanto en Iskra como en numerosas otras publicaciones, locales y no locales, decenas y centenares de comunicaciones de todos los confines de Rusia. ¿Cómo ha podido suceder que las organizaciones a las que se quiere desterrar al reino de las sombras no se hayan dado cuenta de ello ni se hayan sentido ofendidas, y que, en cambio, se haya ofendido una tercera persona?

      Ha sucedido esto porque los comités y las demás organizaciones están ocupadas en trabajar de verdad, y no en jugar a la "democracia". Los comités han leído el artículo ¿Por dónde empezar?, han visto en él una tentativa "de trazar un plan concreto de esta organización a fin de que se pueda emprender su creación desde todas partes", y, habiéndose percatado perfectamente de que ni una sola de "todas esas partes" pensará en "emprender su creación" antes de estar convencido de que es necesaria y de que el plan arquitectónico es certero, no han pensado, naturalmente, en "ofenderse" pro la osadía de los que han dicho en Iskra: "Dada la urgencia e importancia del asunto, nos decidimos, por nuestra parte, a someter a la consideración de los camaradas el bosquejo de un plan que desarrollaremos con más detalle en un folleto en preparación". Parece mentira que no se comprenda, de enfocar este problema con honestidad, que si los camaradas aceptan el plan sometido a su consideración, no lo ejecutarán por "subordinación", sino por el convencimiento de que es necesario para nuestra obra común, y que, en el caso de no aceptarlo, el "bosquejo" (¡qué palabra más presuntuosa!, ¿verdad?) no pasará de ser un simple bosquejo. ¿¿No es demagogia arremeter contra el bosquejo de un plan no sólo "demoliéndolo" y aconsejando a los camaradas que lo rechacen, sino previniendo a gentes poco expertas en la labor revolucionaria contra los autores del bosquejo por el mero hecho de que éstos se atreven a "legislar", a actuar de "reguladores supremos", es decir, que se atreven a proponer un bosquejo de plan?? ¿Puede nuestro partido desarrollarse y marchar adelante sin la tentativa de elevar a los dirigentes locales a ideas, tareas, planes, etc. más amplios tropieza no sólo con la objeción de que estas ideas son erróneas, sino con una sensación de "agravio" pro el hecho de que se les "quiera" "elevar"? Porque también L. Nadiezhdin ha "demolido" nuestro plan, pero no se ha rebajado a semejante demagogia, que ya no puede explicarse simplemente por candor o por ideas políticas de un carácter primitivo; ha rechazado resueltamente y desde el primer momento la acusación de "fiscalizar al partido". Por esta razón podemos y debemos responder con argumentos a la crítica que Nadiezhdin hace del plan, mientras que a Rabócheie Dielo sólo cabe contestar con el desprecio.

      Pero el despreciar a un autor que se rebaja hasta el punto de gritar sobre "absolutismo" y "subordinación" no nos exime del deber de deshacer el lío en el que estas gentes meten al lector. Y aquí podemos demostrar palmariamente a todo el mundo de qué jaez son las frases en boga sobre la "amplia democracia". Se nos acusa de haber olvidado los comités, de querer o de intentar desterrarlos al reino de las sombras, etc. ¿Cómo contestar a estas acusaciones, cuando, por razones de discreción conspirativa, no podemos decir al lector casi nada en realidad de nuestras verdaderas relaciones con los comités? Quienes lanzan una acusación zahiriente que irrita a la multitud nos llevan ventaja por su desfachatez y por su desdén a los deberes del revolucionario que oculta cuidadosamente de los ojos del mundo las relaciones y los vínculos que tiene, establece o trata de entablar. Desde luego, nos negamos de una vez para siempre a competir con gente de esa calaña en el terreno de la "democracia". En cuanto al lector no iniciado en los asuntos del partido, el único medio de cumplir nuestro deber con él consiste en hablarle no de lo que es o están im Werden*, sino de una pequeña apreté de los que ha sido, ya que se puede hablar de ello porque pertenece al pasado.


      * En proceso de gestación, de surgimiento. (N. de la Edit.)
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      El Bund nos acusa de "impostores" con una alusión*; la Unión en el extranjero nos acusa de que tratamos de borrar las huellas del partido. ¡Un momento, señores! Recibirán ustedes plena satisfacción en el momento que expongamos al público cuatro hechos del pasado.


      * Iskra, núm. 8, respuesta del Comité Central de la Unión General Obrera Hebrea de Rusia y de Polonia a nuestro artículo sobre el problema nacional.
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      Primer* hecho. Los miembros de una de las Uniones de Lucha que participaron directamente en la formación de nuestro partido y en el envío de un delegado al congreso que lo fundó se ponen de acuerdo con uno de los miembros del grupo Iskra para establecer una biblioteca obrera especial con objeto de atender a las necesidades de todo el movimiento. No se consigue abrir la biblioteca obrera; y los folletos Las tareas de los socialdemócratas rusos y La nueva ley de fábricas**, escritos para ella, van a parar indirectamente y por mediación de terceras personas al extranjero, donde son publicados (87).


      * Enumeramos deliberadamente estos hechos en orden distinto de cómo ocurrieron. (86)
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      ** Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 5ª Ed. en ruso, t. 2, pág. 433-470 y 263-314. (N. de la Edit.)
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      Segundo hecho. Los miembros del Comité Central del Bund proponen a uno de los miembros del grupo Iskra organizar conjuntamente lo que entonces el Bund llamaba "un laboratorio literario", indicando que si no se lograba realizar el proyecto, nuestro movimiento podía retroceder mucho. Resultado de aquellas negociaciones fue el folleto La causa obrera en Rusia*.


      * Dicho sea de paso, el autor de este folleto me pide que haga saber que, lo mismo que sus folletos anteriores, el presente fue enviado a la Unión, suponiendo que el grupo Emancipación del Trabajo redactaría sus publicaciones (circunstancias especiales no le permitían conocer entonces, es decir, en febrero de 1899, el cambio operado en la redacción). Lo reeditará en breve la Liga. (88)
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      Tercer hecho. El Comité Central del Bund por intermedio de una pequeña ciudad provinciana, se dirige a uno de los miembros del grupo Iskra, proponiéndole que se encargue de redactar Rabóchaya Gazeta que ha de reanudar su publicación y obtiene, desde luego, su conformidad. Más tarde cambia la propuesta: se trata solamente de colaborar, debido a una nueva composición de la redacción. Claro que también se da la conformidad. Se envían los artículos (que se ha logrado conservar): Nuestro programa, protestando enérgicamente contra la campaña bernsteiniana y contra el viraje de las publicaciones legales y Rabóchaya Mysl; Nuestra tarea urgente ("la organización de un órgano del partido que aparezca regularmente y esté ligado estrechamente a todos los grupos locales"; los defectos del "primitivismo en el trabajo" imperante); Un problema vital (analizando la objeción de que primero habría que desarrollar la actividad de los grupos locales y luego emprender la organización de un órgano central; insistiendo en la importancia primordial de "la organización revolucionaria", en la necesidad de "elevar la organización, la disciplina y la técnica de la conspiración al más alto grado de perfección")*. La propuesta de reanudar la publicación de Rabóchaya Gazeta no llega a ponerse en práctica, y los artículos quedan sin publicar (89).


      * Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 5ª ed. en ruso, t. 4, pág. 182-186, 187-192 y 193-198. (N. de la Edit).
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      Cuarto hecho. Un miembro del comité organizador del II Congreso ordinario de nuestro partido comunica a un miembro del grupo Iskra el programa del congreso y presenta la candidatura de este grupo para redactar Rabóchaya Gazeta, que reanudaba su publicación. Esta gestión, por decirlo así, preliminar, es sancionada luego por el comité al que pertenecía dicha persona, así como por el Comité Central del Bund; al grupo Iskra se indica el lugar y la fecha de celebración del congreso, pero el grupo (que por ciertos motivos no estaba seguro de poder enviar un delegado a este congreso) redacta asimismo un informe escrito para éste. En dicho informe se sostiene la idea de que eligiéndose sólo el Comité Central, lejos de resolverse el problema del agrupamiento en un momento de completa dispersión como el actual, se corre, además el riesgo de poner en tela de juicio la gran idea de la creación del partido, caso de caer nuevamente en una rápida y completa redada, cosa más que probable cuando impera la falta de discreción conspirativa; que, por ello, debía empezarse por invitar a todos los comités y a todas las demás organizaciones a sostener el órgano central cuando reanudara su aparición, órgano que realmente vincularía a todos los comités con lazos efectivos y prepararía realmente un grupo de dirigentes de todo el movimiento; que los comités y el partido podrían ya fácilmente transformar en Comité Central este grupo, creado pro los primeros, cuando dicho grupo se hubiera desarrollado y fortalecido. Pero debido a una serie de detenciones el congreso no pudo celebrarse; y por motivos de conspiración se destruyó el informe que sólo algunos camaradas, entre ellos los delegados de un comité, habían podido leer (90).

      Juzgue ahora el lector por sí mismo del carácter de procedimientos como la alusión del Bund a una impostura o el argumento de Rabócheie Dielo acerca de que queremos desterrar a los comités al reino de las sombras, "sustituir" la organización del partido por una organización que difunda las ideas de un solo periódico. Pues precisamente ante los comités, por reiteradas invitaciones de ellos, informamos sobre la necesidad de adoptar un plan determinado de trabajo común.. y precisamente para la organización del partido elaboramos este plan en nuestros artículos enviados a Rabóchaya Gazeta y en el informe para el congreso del partido, y repetimos que los hicimos por invitación de personas que ocupaban en el partido una posición tan influyente, que tomaban la iniciativa de reconstruirlo (de hecho). Y sólo cuando hubieron fracasado las dos tentativas que la organización del partido hizo con nosotros para reanudar oficialmente la publicación del órgano central del partido, creímos que era nuestro deber ineludible presentar un órgano no oficial, para que, en la tercera tentativa, los camaradas vieran ya ciertos resultados de la experiencia y no meras conjeturas. Ahora todo el mundo puede apreciar ya ciertos resultados de esa experiencia, y todos los camaradas pueden juzgar si comprendimos bien nuestro deber y la opinión que merecen las personas que, molestas por el hecho de que demostremos a unas su falta de consecuencia en el problema "nacional" y a otras lo inadmisible de sus vacilaciones sin principios, tratan de equivocar a quienes desconocen el pasado más reciente.


      b. ¿Puede un periódico ser organización colectiva?

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